El diagnóstico bomba llegó a mi vida un jueves 13 de noviembre. Ese fin de semana subí a la montaña. Mi montaña. La que está al lado de casa. Sentí que necesitaba el contacto con la naturaleza y allí me desahogue, observé, grite y lloré todo lo que el cuerpo me pidió y en ese momento me sentí en la cima del mundo. Mi mundo. Ese que acababa de dar un vuelco de 360º y yo estaba con el alma rota pero convencida de que esa aventura solo tenia un ganador y ese era yo.

La naturaleza me ha acompañado durante mucho tiempo. Cuando la quimioterapia hacía estragos en mí, yo batallaba por desterrar a patadas de mi cuerpo tanto residuo químico y así estar mejor, intentar tener un organismo “más limpio” y más fuerte, preparado para la siguiente sesión. Me esforcé mucho (lo conté en algún post) y el deporte fue una excelente disciplina. Salí a caminar y a hacer rutinas al aire libre aún cuando las fuerzas flaqueaban, me empapé de vida, de aire puro y llegué a sentirme más viva que nunca. No he dejado de hacerlo, sigo paseando por la montaña y me sigue encantando el deporte al aire libre, pero conforme pasaron etapas y sin darme cuenta se forjó un deseo, una ilusión, un reto.

Mi reto pendiente, quiero transmitirte todo lo que significa para mí así es que es que ponte cómod@, dale al Play y charlamos un rato.

 

Captura de pantalla 2017-07-20 a las 10.22.21

 

La foto es de un 15 de noviembre, 2 días después de mi fatídico día 13, cuando el cáncer entró en mi vida arrasando con todo. Tengo los ojos hinchados por lo que llegué a llorar en la cumbre de mi humilde montaña. Es la foto que acompaña al post porque creo que, sin saberlo, allí empezó todo, allí corrí a buscar refugio entonces y allí he vuelto antes de algo importante, la montaña siempre te da esa paz…

Te espero a la vuelta para contarte todo. Un abrazo enoooorme.

About Vanessa

Soy Vanessa, Estoy casada con mi otra MITAD, lo escribo en mayúsculas porque quiero que se entienda bien, no podría tener un mejor compañero de viaje, es mi confidente y mi mejor amigo… le quiero de forma incondicional y es el padre de mi tesoro más preciado, mis hijos Èric y Martina. Soy súper mami de mellizos, lo de súper no es porque yo lo crea, simplemente es que ser mamá de gemelos o mellizos ya viene de serie con ese título honorífico, a la fuerza hay que serlo. Y en mi vida idílica un día el cáncer irrumpió. Con el diagnóstico bajo el brazo, el alma rota y la fuerza por las nubes me decidí a escribir este blog, un hoja en blanco aguanta lo que le echen y así empezó mi terapia. Aquí encontrarás los episodios más duros de la enfermedad narrados en primera persona, un desahogo en toda regla. Mis proyectos solidarios, que en realidad son de todos. Y un trozo de mi corazón en cada post que escribo. Esta es mi vida, no tal y como la soñé de niña, pero es así y la vida hay que aceptarla, porque pese a todo… la vida merece la pena. Ahora soy más feliz, mi vida es más intensa, agradezco cada nuevo día y le grito un gran SÍ, A LA VIDA, sí a vivir y no sobrevivir, sí a ser feliz, sí a disfrutar, sí a sentir… Nunca sabes cuando la vida va a sorprenderte, es bonita y cruel a partes iguales pero me gusta pensar que pase lo que pase seguiremos bailando, sin importar la canción que suene. ¿Bailas conmigo?

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